La Catedral de Mérida prepara un proyecto integral de mantenimiento y rescate para atender filtraciones, deterioro en las cubiertas y daños en sus pisos históricos.
La primera etapa se concentrará en la impermeabilización de los techos. Debido a las características del inmueble, no podrán utilizarse productos industriales convencionales y se recurrirá a una técnica tradicional a base de alumbre.
El plan también contempla reparar zonas interiores afectadas por la humedad y atender fisuras y hundimientos en las losas de mármol, trabajos que deberán realizarse con materiales compatibles con el edificio.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia participará en la coordinación técnica para proteger el valor patrimonial del recinto durante las intervenciones.
La propuesta todavía se encuentra en elaboración y será presentada a las instancias correspondientes. Su ejecución podría extenderse durante varios meses o hasta dos años, según los recursos disponibles.
Además de las obras mayores, el inmueble requiere gastos constantes para mantener sus servicios y su operación diaria, por lo que la comunidad mantiene abiertas las aportaciones voluntarias en las oficinas del templo.



